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Claves para ser un Gran Líder Excepcional Segunda Parte
Ya se habló en la primera parte de este artículo sobre algunos elementos que se deben tomar en cuenta a manera de reflexión para llegar al siguiente nivel en nuestro liderazgo.
La idea es ser capaces de trasladar lo que aquí se dice a cada uno de los contextos con la finalidad de adaptar a ellos las premisas y que puedan tener un mayor efecto en términos positivos. Ya se habló de los siguientes puntos:
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1. Construir confianza
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2. Mostrar vulnerabilidad
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3. Empoderar a los equipos
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4. Conectarse con los colaboradores
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5. Eliminar barreras
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6. Volverse autoconsciente e introspectivo
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7. Crear una cultura de aprendizaje
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8. Abordar el conflicto
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9. Inteligencia emocional
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10. Motivar el alto rendimiento
Ahora toca abordar los que se presentan a continuación teniendo en cuenta lo ya descrito anteriormente y siendo capaces de poder, en ese proceso de adaptación, combinarlos, proyectarlos a nuestro contexto y sobre todo usarlos a manera de autorreflexión e introspección. A continuación, se abordarán:
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11. No enfocarse en los detalles
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12. Avanzar juntos
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13. Carácter inspirador
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14. Desarrollar otros grandes gerentes
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15. Hacer grandes preguntas
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16. Adaptarse
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17. Demostrar curiosidad
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18. Defender a las personas
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19. Dejar ser: Autonomía
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20. Inspirar equipos e individuos
11. No enfocarse en los detalles
Un líder de nivel gerencial a cargo de un equipo de alto desempeño debe estar enfocado en la estrategia y en una supervisión constante en el trabajo de su equipo.
Y aunque se diga fácil esto implica tiempo, mucho tiempo pues detenerse en los detalles del proceso de trabajo de cada miembro de su equipo no solo es contraproducente, sino que es la antesala al micromanagement un enemigo de un liderazgo efectivo.
Sí, los detalles importan y un líder debe ser capaz de percibirlos en el trabajo preliminar de los colaboradores o cuando se les presente enfrente. Pero deben capacitar y empoderar a su gente para que se hagan cargo de ellos, es decir, delegar y soltar.
Un gran líder no se queda en los detalles: confían, crean un espacio propicio para que las personas garanticen la calidad de su trabajo y motivan para que estos estándares sean cada vez mejores.
Sobre en qué momento dirigir, participar o delegar habrá que explorar teorías como la del liderazgo situacional (referenciar artículo).
12. Avanzar juntos
Un líder excepcional sabe que su éxito se debe al éxito de su área y de las personas que la conforman. Procurar en ese avance el avance y desarrollo del talento es crucial para alcanzar metas cada vez más grandes. No se trata de compartir el éxito con el equipo sino de reconocer que el éxito de origen ya es del equipo.
A media que la empresa crece gracias al crecimiento de las áreas y equipos que lo conforman se busca que con ella crezcan las personas, que existan mecanismos de desarrollo enlazados con las estrategias de crecimiento.
Además, se trata de impulsar a quien en un determinado momento puede tener una oportunidad de crecimiento fuera o dentro de él y a dónde vaya esta persona hará perdurar el legado del líder mediante los valores y las practicas que le impulsaron.
Los gerentes fuertes también son seguidos a menudo por miembros del equipo a lo largo de sus carreras por su mentoría y conocimientos empresariales.
13. Carácter inspirador
Ya se ha dicho acá que la inteligencia emocional es un rasgo fundamental de un líder sobresaliente, pero esa inteligencia emocional que se presenta en forma de un carácter inspirador que logra motivar y hacer en los colaboradores suyos los objetivos y el entusiasmo es oro.
La determinación y el ejemplo son fundamentales y en este sentido establecen una pauta en los demás sobre el deber ser, que en conjunto a los reglamentos y políticas generan una cultura sólida y unificada.
Un carácter fuerte que tenga claro un objetivo es capaz de permear en el de todos en el equipo. Pero ojo, un “carácter fuerte” no es sinónimo de un “mal carácter” pues se tiene la falsa idea de relacionar el “carácter fuerte” con una actitud airada, explosiva y a veces irracional, cuando es todo lo contraria; ecuánime, racional y asertiva.
14. Desarrollar a otros líderes
Un gran líder no teme construir otros líderes, al contrario, es consciente de la fuerza que esto le da a un equipo de trabajo o a una empresa.
Desde que cada persona logra hacerse cargo de su propio rol de manera autónoma y adquiere un criterio para tomar decisiones en lo que le compete se está formando un líder.
Cuando llega el momento de crecer y en el que los procesos de trabajo, que antes dependían de una persona y ahora dependen de dos o más, el líder excepcional sabe que puede contar de entre su gente con otros líderes que se hagan cargo de los equipos que ahora hacen el trabajo que una vez les tocó por si solos.
Porque no se trata ser excepcional en lo que hacemos, sino de lograr que otros lo hagan mejor que nosotros.
15. Hacer preguntas cruciales
Un gran líder en algún momento debe pasar al campo estratégico y comenzar a delegar el apartado táctico, sin perder nuca de vista el impacto que el primero tiene en el segundo. Sin embargo, toda estrategia consiste en dar respuesta a las preguntas correctas.
El poder cuestionarse a sí mismo y cuestionar los procesos que están a nuestro cargo es el primer paso para encontrar áreas de mejora. Un líder que da por hecho lo que existe con un “siempre se ha hecho así” y no se pregunta cómo hacerlo mejor está dejando de lado la oportunidad de ir más allá.
Sin embargo, cuestionar implica escuchar a nuestra gente, a nuestros pares y a nuestros líderes. Involucrase, entonces, en los procesos estratégicos de nuestra empresa con la parte directiva es precisamente hacer las preguntas correctas antes de intentar responderlas.
16. Adaptarse
Svetlana Dimovski afirma con razón que una característica distintiva de la gestión excepcional radica en la agilidad del estilo de liderazgo: adaptarse en tiempo real y con precisión tanto al individuo como al contexto situacional.
Adaptarse no solo significa encontrar mejores formas de navegar en un determinado mercado, sino adecuarse a la diversidad de pensamiento y habilidades que pueden ofrecer las personas de su equipo.
Entender que no a todos se les puede reconocer de la misma forma ni a todos les motiva lo mismo es un paso para encontrar mecanismos en los que todos puedan explotar su potencial para alcanzar objetivos cada vez más ambiciosos.
Las personas van y vienen, algunas crecen y las generaciones son cambiantes. Vivir quejándonos sobre que tal generación es de una forma o que en nuestros tiempos la gente era de otra no abona a la hora de adaptarnos a estas nuevas premisas para llevar a las personas a trabajar en conjunto.
17. Demostrar curiosidad
En el libro llamado el Mundo de Sofía de Jostein Gaarder se dice que cuando alguien pierde la capacidad de asombro deja de aprender. Y es que por eso los niños, quienes sienten curiosidad por el mundo que les rodea y se asombran por lo que en él pasa es que aprenden a un paso que poco se repite en su vida adulta.
La capacidad de un gerente para demostrar curiosidad auténtica y verdadera sobre lo que sucede en las vidas de sus compañeros de equipo, tanto profesional como personalmente, tiene un impacto en la cultura del equipo pues aprende de ellos y aprende sobre cómo motivarlos e impulsarlos.
18. Respaldar a las personas
John M. O’Connor de la consultora Career Pro Inc. Dice que los líderes con valores, fuertes y devotos ganan su manto de liderazgo sirviendo a otros. Los mejores líderes respaldan a aquellos en su grupo que lo merecen y abogan por otros que lo necesitan y lo merecen.
No existen para ser servidos, sino para servir, y asumen la responsabilidad por su grupo.
Esta afirmación liga dos elementos muy importantes, por un lado, el respaldo y por otro el servir. El líder que respalda y defiende a sus colaboradores con un visor de justicia y objetividad, genera lealtad y confianza por parte de ellos.
Pensar que en la prestación de un servicio el cliente siempre tiene la razón cuando traspasó los límites del respeto en su trato a uno de nuestros colaboradores no solo será considerado como una traición por parte de la persona que nos toca liderear, sino que supone un obstáculo para su mejora continua, su motivación y la confianza con la que buscamos que sean sobresalientes.
Habrá momentos dónde tendremos que poner orden en nuestra gente, pero hay formas.
19. Dejar ser: Autonomía
Los grandes gerentes permiten a sus subordinados directos alcanzar la autonomía y la maestría. Crean entornos donde los empleados pueden involucrar su creatividad y sus propios recursos para resolver problemas.
Al hacer esto, los grandes gerentes multiplican su impacto al liberar los talentos de su equipo comenta Billy Williams de Archegos.
Esta postura no siempre es tan obvia. Un líder debe guiar a las personas para que desempeñen su trabajo de manera excepcional, pero al mismo tiempo debe gestionar el riesgo que supone la dependencia de su trabajo en dicho líder. Enorgullecerse porque todo depende uno es evidenciar un enfoque incorrecto.
El líder que es capaz de diseñar, institucionalizar y mejorar sus procesos es muy valioso a la hora de crecer como empresa, en proyectos de expansión o nuevas unidades de negocio.
20. Inspirar equipos e individuos
Los grandes gerentes inspiran a su gente a esforzarse por lograr la visión de la compañía. Esto sucede tanto a nivel de equipo como a nivel personal, donde los líderes deben entender las metas profesionales de su gente (Susan Hobson, Elite High Performance Inc).
En la historia damos cuenta de un gran número de líderes que lograron inspirar a la gente que les seguía y eso significa que de alguna forma lograron que estas personas hicieran suya la visión que el líder tenía.
Cuando hay un propósito en una empresa y los líderes son capaces de que todos en ella apunten a él, entonces es lógico pensar que los esfuerzos siempre irán encaminados a alcanzarlos.
Un gran líder es capaz de empoderar, motivar e inspirar a otros a que den un paso más allá, de lograr un resultado sobresaliente, y al mismo tiempo que estas personas se sientan reconocidas y recompensadas.
Conclusión
En resumen, los grandes líderes se distinguen no solo por los resultados que logran, sino por la manera en que inspiran, empoderan y desarrollan a sus equipos. Las habilidades claves incluyen la capacidad de construir confianza, mostrar vulnerabilidad, empoderar a los equipos, conectarse con los colaboradores, eliminar barreras, y fomentar una cultura de aprendizaje.
Además, un gran líder debe ser autoconsciente, abordar conflictos de manera constructiva, demostrar inteligencia emocional, y motivar el alto rendimiento. Hacer preguntas cruciales, adaptarse a diferentes situaciones, demostrar curiosidad, defender a su gente, otorgar autonomía, y, por supuesto, inspirar tanto a individuos como a equipos son también características esenciales.
En última instancia, el éxito de un líder se mide no solo por sus logros, sino por la huella positiva y la transformación que dejan en las personas y organizaciones que lideran.